El mejor método para preparar un examen de inglés

 

preparar examen inglesEl cerebro es un potente órgano cognoscitivo que, aparte de realizar repetitivas tareas mecánicas como andar o respirar, nos permite descubrir y localizar cosas con la ayuda de los sentidos. Gracias a la vista, por ejemplo, podemos andar por la calle sin miedo a ser atropellados por un conductor que, a su vez, evita accidentes con la ayuda de sus ojos. En su interior el proceso de análisis de información es constante. Puede razonar, puede entender y puede aprender nuevos procedimientos. Pero, como todo en la vida, si saturamos demasiado un canal, la información recibida se ralentiza y ese es uno de los principales peligros que nos surge al preparar un examen de inglés.

Pensad en un ordenador; podemos descargarnos una película. Pero, si bajamos diez a la vez, su velocidad se verá afectada considerablemente, ¿verdad? Lo mismo nos sucede al estudiar. El único canal que empleamos es el de la vista, que se dedica a leer y a escribir, confiando en que retengamos todos esos datos en el futuro. Y los idiomas no son una excepción.

Sin embargo, como bien sabemos, una lengua se utiliza para hablar. Y hablar también implica escuchar, a menos que seamos demasiado egocéntricos para perder tiempo escuchando la voz de los demás. Por tanto, en beneficio de una sana capacidad conversadora, el sonido debería ser el canal empleado para su aprendizaje y el más útil -incluso más que los libros o internet- para preparar exámenes.

El aprendizaje del inglés

Un aprendizaje teórico solamente nos sirve para entender las reglas con las que se rige un determinado elemento. Sin la parte práctica, ese conocimiento resulta inútil a toda vista. Probad a cambiar la conexión eléctrica de vuestra casa para entenderlo. Sabemos que la electricidad circula por los cables y que los interruptores activan y apagan la luz. Pero si queremos cambiar los halógenos por LED o instalar una lámpara de techo en lugar de las ocho que tenemos en el salón, sentiremos un escalofrío de miedo simplemente con imaginarnos lo que puede llegar a suceder, empezando con electrocutarnos.

El inglés es la electricidad que fluye por todo el mundo en la actualidad. Sabemos cómo funciona, pero estamos limitados a la hora de ponerlo en práctica. Y es precisamente la práctica la que nos permitiría obtener un mejor resultado de todos esos conocimientos teóricos de gramática que hemos aprendido en infinitos cursos de academia y tenemos en la cabeza. Ya no solamente para trabajar, sino también para un examen oficial, como los de first certificated o advanced.

La explicación es que debido a la estructura de nuestro idioma, la tendencia generalizada es traducir literalmente lo que queremos decir. A veces funciona – How are you?, ¿Cómo estás tú?- y otras no – I like music, Yo gusto música. La ventaja del inglés es que mantiene una estructura prácticamente fija que permite su aprendizaje de manera rápida por su cadencia. Es decir, que nos suena bien.

¿Cómo preparar un examen de inglés?

En un examen, por ejemplo, nos podemos encontrar con una opción de respuesta múltiple en la que una misma frase aparece escrita de cuatro maneras distintas. Si los conocimientos teóricos se bloquean, podremos deducir la respuesta correcta porque “nos suene bien”. Ejemplo: I have the door opened / I have opened the door / I has opened the door. ¿Cuál suena mejor?

Las clases de inglés telefónicas no se dedican a enseñar el inglés, sino a practicarlo con el fin de que el cerebro aprenda a usarlo y entenderlo con seguridad. Y, por extensión, nosotros. Si un profesor o profesora nativo nos habla y corrige para mantener una conversación de media hora diaria, al cabo de un tiempo adquiriremos una soltura con la que emplearlo en la vida real e identificar la respuesta adecuada en un examen con rapidez y naturalidad. Porque sabemos que tiene que sonar de esa manera. Nos ayudará además a aprender y sellar nuevo vocabulario que podremos estudiar y practicar después.

Por otro lado, si queremos presentarnos a un examen oficial para obtener un título reconocido y exigido en muchas empresas, la mitad de la nota del mismo es otorgada por una parte auditiva (listening) y otra oral (speaking). Teniendo en cuenta que ambas nos permiten afrontar con mayor sencillez la parte escrita –y no viceversa-, debemos aprovechar esta oportunidad de mejorar en nuestro aprendizaje que este tipo de clases ponen al alcance de nuestra mano.

En caso de que tengas reparos, es normal; nadie se apunta a un curso y lo domina sin dificultad. El tema es ganar confianza y experiencia de un modo práctico. Como cuando te enseñan a quitar el transformador del halógeno para instalar una bombilla LED. Con una vez es suficiente para repetir el proceso. Con varias, para hacerlo con velocidad. Dale una oportunidad a las clases de inglés telefónicas que iluminen el inglés en tu cerebro. Si pruebas, apruebas.

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